chavita

TIEMPO EN LA EVANGELIZACIÓN:

Desde 1992

FUNCIÓN EN EESA:

Consejero de la Zona Sur y Predicador

TESTIMONIO:

Mi nombre es Salvador Esteban Ríos Cortazar, soy originario de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, Oaxaca.
Como algunos jóvenes yo no encontraba un sentido a mi vida, estudiaba, era hasta cierto punto un buen hijo pero esto no me hacía sentir del todo feliz, sentía que algo faltaba en mi vida. Hasta que me invitaron a un retiro del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana de tres días del 22 al 25 de abril de 1992, me acuerdo muy bien que el segundo día el sábado 23 de abril, como a eso de las seis de la tarde, Artemio (mi primer Andrés) un gran amigo, nos hizo sentar alrededor del altar, y yo quede frente a un gran crucifijo, y nos empezó hablar del amor tan grande que Dios nos tiene, éramos 38 jóvenes y veía como algunos de ellos empezaban a llorar, otros a pedir perdón, yo tenía un gran nudo en la garganta y no podía decir palabra alguna, tampoco podía llorar, cuando nos dieron algunos minutos para relajarnos me fui atrás de los baños tenía una gran vista hacia las montañas mire al cielo, me acorde de mis padres, de mis hermanos, me puse a llorar y le pedí a Dios que nunca me soltara de sus manos y que me permitiera servirle.
Empecé a trabajar dentro de este movimiento y compartir retiros de jóvenes, fue aquí donde conocí a otro gran  amigo Jorge Mijangos Márquez (mi Bernabé) que nos llevaría a esta gran experiencia del Curso Nueva Vida, mi vida dio un nuevo giro, nos presento este gran proyecto que es la  Escuela de Evangelización San Andrés, un nuevo método, una nueva mentalidad, una nueva vida, un nuevo pentecostés personal. Trabajamos intensamente para formar una Escuela en nuestra Diócesis de Antequera Oaxaca, contactamos con nuestro Obispo, pero no contaba que el día 02 de agosto de 2004, mi Bernabé (amigo Jorge Mijangos Márquez) regresaría a la Casa del Padre, le había dado cáncer en la pelvis, el cáncer más agresivo que un joven menor de 30 años podía padecer, y postrado en su cama nos dijo a todo el equipo de servicio: “si yo me muero, ustedes sigan evangelizando yo le voy a pedir a Dios por ustedes, porque existe mucha gente que necesita escuchar que Dio lo ama”, ahora entiendo que el tenia que partir a la presencia de Dios e interceder por nosotros para que la Escuela ahora una gran realidad en nuestra Diócesis empezara a florecer.
Ahora que Dios me permite predicar su nombre entiendo las palabras de Pablo que dicen: “¡ay de mí si no predico el evangelio!”.
Es por eso que cada vez que predico a Jesús resucitado me repito estas palabras: “¡Que Feliz soy cuando Evangelizo!”
Que Dios los bendiga…